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Santa Verónica. Mujer que limpió el rostro de Cristo durante su pasión - Santa Verónica fue quien enjugó el rostro de Cristo mientras cargaba su Cruz en su Pasión. Conocida por a Santa Faz o velo de la Verónica
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LA FUERZA DE UNA FAMILIA ES EL AMOR

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San Pablo nos habla de la fuerza que tiene el amor de Cristo. Nadie puede separarnos de su amor, ni los problemas, ni las aflicciones, ni el hambre, ni el peligro, etc. La palabra clave para vencer todo, incluido lo más difícil, es el amor. Parafraseando a San Pablo quisiera reflexionar sobre el tema del amor, aplicado especialmente al tema de la familia, nuestros hogares.  

Actualmente, la palabra amor se ha banalizado tanto, se le ha vaciado de su verdadero contenido, hasta llegar al punto que cualquiera dice te amo. La palabra amor encierra una donación y compromiso, va muchísimo más allá de la mera atracción o sentimiento humano. El amor es una donación y no una posesión, es una decisión. Estar dispuesto a negarse a sí mismo por el bien del otro, esto significa renuncias, sacrificios, paciencia, etc. El amor, no lo vence nadie ni nada, lo supera todo.

Pienso en muchos matrimonios que con su testimonio de vida se han convertido en una escuela de ejemplo para sus hijos y para la sociedad. Enfrentando sacrificios, renuncias y dificultades, con la ayuda de Dios en sus vidas, hoy siguen asegurando una saludable estabilidad emocional y alegre convivencia familiar. Todo lo bueno e importante cuesta mucho, tiene su precio, si lo queremos debemos estar dispuestos a pagar el precio que ello demanda. Lo barato no dura mucho, lo bueno cuesta, ¡Vale la pena!

Las familias que se aman también pasan dificultades y algunas grandes pruebas. En este mundo nadie está inmune o exento de lo que es el sufrimiento; además, solamente en el dolor es donde se pone a prueba el verdadero amor. Allí es donde el uno apoya al otro, le tiende la mano para levantarse juntos. El amor no hace leña del árbol caído ni lo aplasta para pasar por encima buscando su egoísta interés. El amor es capaz de abajarse para sentir lo que el otro siente, de llorar juntos; pero también, es capaz de alegrarse con el triunfo del otro. El amor no abandona a nadie en el camino, tiende la mano y camina juntos. Pero, el amor no va por encima de la dignidad humana.

Solo el amor sostenido por Cristo es capaz de hacer lo que a los ojos del mundo nadie lo hace, dispuesto a perdonar y a reincorporarse valorando el perdón recibido, no abusando del mismo. El amor es capaz de restaurar, transformar e incluso de permitir empezar de nuevo. El amor verdadero está traspasado, purificado y elevado por el amor de Cristo, al punto de estar dispuesto amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida, se gasta y se desgasta, por los demás.

Todo tiempo es importante, incluso estos momentos tan duros de la pandemia. Está en nuestras manos aprovecharlos o desperdiciarlos. No podemos cambiar globalmente el curso de la historia, pero si podemos hacer de este momento concreto de la historia un nuevo tiempo en nuestra vida personal o familiar. No perdamos todo, ganemos en algo. Materialmente quizá no se pueda recuperar todo, o quizás muchos sí; pero si se puede sanar y recuperar la vida espiritual y los lazos familiares del hogar. Además, al menos ganemos en algo, que no todo haya sido perdido. También se puede ganar en tiempos de crisis. Ganar no solo significa dinero, es sobre todo amor, unión familiar y una mejor relación con Dios. Recuerda que la mejor empresa de la vida es la familia. 

Ciertamente que el amor va más allá de las palabras y bonitos discursos; por ejemplo, en estos mismos momentos hay muchas familias estresadas, angustiadas y desesperadas por diversos motivos; sin embargo, como su pastor de esta Institución los exhorto a ponerse en las manos de Dios y a seguir luchando como familia. Procuren, con la gracia de Dios, no hacer más difícil lo que ya por sí mismo es duro. Luchen por su matrimonio, por su familia, no se den por vencidos. No olviden que juntos pueden ser más fuertes. Desde la distancia les imparto mi bendición y los acompaño con mis oraciones.  

Nota: Para cualquier inquietud o ayuda espiritual no olviden que siempre estoy a sus órdenes. Por eso, si alguien desea comunicarse aquí les dejo mis contactos: 099 631 2172.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Atentamente,

 

  1. Dalton Bustamante

CAPELLÁN

 

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